Algún día me gustaría que mi hija pudiera leer, incluso participar conmigo en la construcción de este blog. De alguna manera sería un vínculo con su país y sus costumbres de las que quiero ella se sienta orgullosa.
Un 29 de septiembre recibimos por email su foto y todo su expediente y desde entonces todo ha sido una montaña rusa. Nos dijeron que probablemente no viajaríamos hasta primeros del 2010 con lo que nos dispusimos a preparar la casa para su llegada. Cuando cambiábamos una cosa teníamos que cambiar la de al lado porque no encajaba así que cuando nos dimos cuenta teníamos toda la casa patas arriba. Ya era tal el caos que cuando regresábamos del IKEA un 7 de noviembre con todos los muebles del comedor sin montar, un 75% de la casa sin pintar, la habitación de la peque sin cuna y por supuesto sin pintar más flecos por el resto de la casa…. descubrí en el correo electrónico por la noche (Bravo por la ECAI que podía habernos llamado..!!) que nos íbamos el día 20 de noviembre. Fueron los 14 días mas estresantes de mi vida… no sólo tenía que terminar toda la reforma en ese tiempo sino que tenía que preparar el viaje, ponernos en contacto con las otras familias de Madrid para ir todos juntos, preparar los visados que recogimos el día antes del viaje por los pelos!!! y lo que para mi era lo más importante: preparar todas las cosas que iba a necesitar para una niña que no sabía nada de ella DURANTE 3 SEMANAS!!!.
Mi inexperiencia como madre me hizo recurrir a mi mejor amiga porque casualmente mis padres tenían los 7 últimos días un viaje programado desde hacía meses (Todo iba en mi contra). Mi gran preocupación era si sabría alimentarla, descubrí lo de las leches y los cereales (todo un mundo) y qué ropa llevaría: de verano, entretiempo, algo de abrigo? No sabes que te vas a encontrar en Hanoi así que quieres llevarlo todo desde aquí pero sin dar sobrepeso en el aeropuerto, vamos todo un poema…!!!
Ahora miro hacia atrás y creo que aún sin ser la más experta madre del mundo me hice con los mandos. Por lo menos en lo que se refiere al equipaje, acerté en la talla de ropa menos en los zapatos (mi hija tiene un pedazo pie!!! tuvimos que comprar unos de urgencia) y todos los utensilios de comida y aseo. Tengo que dar gracias a toda la familia que anduvo como loca consiguiéndome las cosas que necesitaba.
Pero qué pasó cuando nos vimos? nuestra primera noche todos juntos? nuestra experiencia en el hotel? los horarios de las comidas? su primero baño? Y sobretodo, ¿nos extrañó? Bueno, lo dejaré para otro post pero tengo que anticipar que todo fue más fácil de lo que uno se imagina. Todos llevamos unos padres dentro y a veces es el niño el que nos marca lo que necesita, sólo hay que escucharle.











